OpenAI estudia recortes drásticos de precios mientras se intensifica la guerra con Anthropic y DeepSeek
La compañía de Sam Altman evalúa reducir significativamente el precio de sus servicios de IA ante la presión de Anthropic y el impacto de los recortes permanentes de DeepSeek, que ya se sitúa muy por debajo de los modelos occidentales.
La carrera de la IA entra en su fase de guerra de precios
Después de años en que la competencia entre laboratorios de IA se medía en benchmarks y capacidades, 2026 está abriendo un nuevo frente: el precio. OpenAI está evaluando recortes significativos en el coste de sus servicios de IA, según fuentes citadas por The Wall Street Journal, en respuesta a la presión creciente de Anthropic y al impacto de la estrategia de precios de DeepSeek.
El catalizador: DeepSeek hace permanente su recorte del 75%
El detonante más inmediato es DeepSeek. La empresa china hizo permanente en mayo de 2026 una reducción del 75% en el precio de su modelo V4 Pro, situándolo entre $0,003625 y $0,87 por millón de tokens. Para comparar: GPT-5 de OpenAI cobra $2,50 por millón de tokens de entrada y $10 por millón de salida.
DeepSeek no presentó esta reducción como una promoción, sino como el resultado de una ingeniería de eficiencia real. El modelo corre sobre chips Huawei Ascend 950, reduciendo su dependencia de Nvidia y la exposición a controles de exportación estadounidenses. Esa ventaja estructural hace que la competencia en precio sea sostenible para DeepSeek de una forma que puede no serlo para sus rivales occidentales.
Anthropic también aprieta
La presión no viene solo desde China. Anthropic acaba de superar a OpenAI en valoración privada por primera vez, alcanzando los $965.000 millones tras cerrar una Serie H de $65.000 millones. Con un crecimiento de usuarios del 640% interanual y un modelo de negocio cada vez más consolidado, Anthropic tiene músculo financiero para pelear en precio si decide hacerlo.
Si OpenAI no actúa, corre el riesgo de perder el segmento de mercado medio —startups, agencias y desarrolladores independientes sensibles al precio— ante competidores más baratos.
El dilema de la infraestructura
El problema de OpenAI es que reducir precios mientras financia una infraestructura masiva es un equilibrio muy complicado. La compañía proyecta pérdidas de $14.000 millones en 2026, con rentabilidad no esperada hasta 2029. Cada gigavatio de cómputo que negocia en Ohio, cada contrato de chips que firma con Nvidia, añade costes fijos que deben cubrirse con ingresos recurrentes.
En este contexto, bajar precios para ganar cuota puede erosionar el camino hacia la rentabilidad justo cuando los inversores empiezan a mirar de cara a una posible salida a bolsa.
El modelo de commoditización
La tendencia de fondo es que la inferencia de IA se está commoditizando. Los modelos de segunda y tercera fila son ya lo suficientemente buenos para la mayoría de las tareas cotidianas. El precio se convierte entonces en el diferenciador principal para cargas de trabajo no críticas.
Para los desarrolladores y empresas hispanohablantes, esto es en gran medida buena noticia: el acceso a IA de calidad será más barato. La pregunta de largo plazo es si los laboratorios de IA pueden sostener la inversión en investigación de frontera en un entorno de márgenes comprimidos.
Junior De Leon
Editor principal de TechPulse.
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